Estamos frente a una política monetaria que, al fallar en su capacidad de domar la inflación de manera rápida y efectiva, está imponiendo un costo destructor. Apunta hacia una estanflación severa, donde la actividad cae bruscamente, el empleo se deteriora y la morosidad aumenta, mientras los precios continúan su marcha, ignorando la escasez de los pesos que los persiguen. El mercado debe recalibrar sus riesgos; la paz financiera actual está cimentada sobre una economía real que se resquebraja aceleradamente. En un contexto de actividad débil, este proceso no deriva en más inversión o empleo, sino en una mayor presión sobre márgenes y consumo. El resultado es una inflación que convive con estancamiento, profundiza la heterogeneidad sectorial y deja a amplios segmentos de la población sin capacidad de absorber los aumentos de precios.
La trampa estanflacionaria
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Comentarios (2)
Le está dejando alguna arruga la situación económica al compañero Milei. Si sigue como va a aumentar el consumo?
Si aumenta el consumo aumenta la inflación y el superavit fiscal se va al “carajo”.