Informe de Joseph J.T. Redhead del 22 de junio de 2026. El documento analiza el pensamiento económico de Manuel Belgrano en contraposición a las declaraciones del presidente Javier Milei quien lo catalogó como el “primer liberal de la patria”. El informe sostiene que, en realidad, Belgrano fue el primer economista del país y que sus ideas difieren sustancialmente del liberalismo moderno o libertario. El contexto histórico de su “liberalismo” (1790-1810) Belgrano adhirió a las corrientes de la Ilustración, la fisiocracia y el pensamiento de Adam Smith debido a la asfixiante realidad colonial impuesta por el mercantilismo español. En esa época, ser “liberal” significaba: Pedir libre comercio: Romper con el monopolio y los altos aranceles de la corona española para permitir que Buenos Aires vendiera su producción sin restricciones. Impulsar una economía productiva: Fomentar la división del trabajo, la tecnificación de la agricultura y diversificar la producción (lana, lino, cáñamo) para dejar de exportar solo cuero crudo y agregar valor manufacturero. Priorizar la educación masiva: Diseñó e impulsó escuelas técnicas, náuticas y de dibujo, defendiendo activamente la educación pública, gratuita y de acceso igualitario tanto para varones como para mujeres. Diferencias insalvables con el liberalismo actual
El informe detalla que el significado de la palabra “liberal” mutó a lo largo de dos siglos evidenciando que el proyecto belgraniano no buscaba reducir el Estado, sino fundar uno nuevo e inteligente: Rol del Estado Fomentista: A diferencia del enfoque minimalista moderno (estilo Hayek o Mises), Belgrano creía firmemente que el Estado debía intervenir activamente para crear la industria nacional, financiar obras de infraestructura (puertos, caminos), otorgar premios productivos y fundar bancos públicos de rescate. Incluso aplicó controles de precios y repartió tierras en tiempos de guerra. Fin social y soberano: Para él, la libertad económica no era un fin individualista en sí mismo, sino un medio para alcanzar “la felicidad del pueblo” y consolidar la independencia nacional. Reconocía explícitamente que un sistema de libertad absoluta era impracticable para una nación naciente, validando el proteccionismo temporal. Conclusión El informe concluye que catalogar a Belgrano bajo las etiquetas libertarias actuales es un anacronismo erróneo. Su lucha no enfrentaba al individuo contra el Estado, sino a la patria en crecimiento contra el monopolio colonial. Con su enfoque en la industria nacional y la fuerte inversión estatal en educación y desarrollo, hoy en día sus ideas se encuadrarían más bien dentro del desarrollismo o el keynesianismo.
¿Era Belgrano liberal?
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